Amor de lesbianas
Olga me ofreció ir a vivir a su ático durante los meses necesarios. Mi situación económica no me permitía seguir pagando el alquiler de un piso. Olga es lesbiana y una buena amiga desde hace años. Olga es muy joven, rebelde, autónoma y con un corazón inmenso. El aspecto surrealista del ático me gustaba. Casi diáfano, con mucha luz fácil de transformar en semipenumbra, con tabiques formado por vidrieras y sin apenas puertas, un baño enorme y una gran terraza. Me instalé en una habitación, frente a su dormitorio.
Olga tiene una amante con quien comparte días, fines de semana y vacaciones. La amante de Olga es tan joven como ella, formando una pareja que llama la atención por su atractivo.
La convivencia con ella es fácil. Resulta una buena compañera de piso, compartiendo todas las tareas y gastos comunes. Camina descalza por la casa y compartimos el gusto por la desnudez sin falsos pudores. Sé que nunca estuvo con un hombre. Desde niña sintió atracción por personas de su mismo sexo, por lo cual nunca me paso por la cabeza una relación con ella.
Aquel fin de semana apareció Rosa, su amante. Estaba sólo y llamaron a la puerta. Pensé que era Olga y tal como estaba, desnudo por supuesto, abrí. Rosa sabía de mi existencia y con una amplia sonrisa me saludó y besó. Ante mi sorpresa comenzó a reirse. Era preciosa, como Olga, de carácter abierto y extrovertido. Charlamos mientras colocaba su bolsa de viaje en el dormitorio de Olga, comenzó a desnudarse y manteniendo la conversación fue a la ducha. La charla era animada hablando de todo un poco y observando el cuerpo de la muchacha. Rosa se percató de mi excitación ante la visión de su precioso cuerpo. Al pasar junto a mi agarró mi polla y me dijo que era bisexual, que si lo deseaba podía hacer el amor con ella, que hacía tiempo que no se comia una polla y lo deseaba. Pensé en Olga y, como adivinando mis pensamientos, dijo que no me preocupara, Olga le daba total libertad, no había ningún contrato firmado y sabía de sus relaciones esporádicas con algún chico. Sin soltar mi pene me llevó a mi habitación. De rodillas comenzó a frotar el miembro. La polla dentro de su boca notaba las caricias de su lengua. Al percibir la erección total cambió de postura ofreciéndome su bonito culo. "Tómame así, anda...follame así". Parecía querer eludir los besos, solo deseaba ser penetrada. La follé largo rato, conteniendo mi orgasmo, sintiendo los suyos. "Correté ya....correté para que me corra yo al sentir tu leche dentro", dijo. Mi orgasmo le produjo un temblor en su cuerpo, gritó al sentir el semen en su interior. Parecía incansable, no dejaba que sacara el pene....seguía moviendo su trasero rítmicamente y gimiendo. Nos duchamos y me la chupó hasta sentir el semen en su boca. Dijo que era para compensarme por el número de sus corridas.
A solas con Olga comente lo sucedido. Mi amiga sonrió y dándome un beso en la mejilla dijo: "No te preocupes, sé las necesidades de Rosa y no me importa que la compartas conmigo, eres mi mejor amigo y le gustas mucho, me lo ha dicho ella". Era una situación alucinante. Todo el fin de semana con dos cuerpos desnudos ante mi vista, con una excitación que no podía disimular y que ellas percibían. Me gustaba ver como se acariciaban, el cariño que sentían entre ellas.
Aquella noche sentí como hacían el amor. Me incorporé. Desde mi habitación pude observar sus cuerpos abrazados, rodando por la cama, lamiéndose el clítoris, besando sus pechos, introduciendo Rosa un consolador en la vagina de Olga mientras mordía sus pechos. Sin darme cuente me situé en la entrada de su dormitorio y comencé a masturbarme. Olga me miraba mientras su amante manipulaba el consolador. "Ven, ven con nosotras", dijo. Me acerqué a la cama y agarrando el consolador sustituí a Rosa. Deseaba disfrutar del orgasmo de Olga que miraba mi pene goteando semen sobre su muslo. Lo agarró: "mete tu polla dentro". Saqué el consolador y la penetré. Me abrazó y comenzamos a follar. Me gustaba follarla, me gustaba su olor, su manera de sentir. Era la primera vez que se follaba a un hombre. Tuvimos un orgasmo lento....largo. y nos quedamos abrazados, dormidos junto a Rosa que nos besaba a los dos.
Durante el año largo que vivimos juntos, Olga hizo el amor conmigo, igual que Rosa.
Las dos eran realmente bisexuales, pero Olga lo descubrió aquella noche conmigo.