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fantasias para adultos

La vecina de enfrente

La vecina de enfrente Por la noche llegaba a casa cansado. Eran muchas horas de trabajo, desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la tarde/noche. Después de una hora de transporte larga .... nunca llegaba antes de las 10 pasadas.
A la misma hora llegaba ella. A veces coincidíamos en el metro. Nos mirábamos y saludándonos con un "hola", o un movimiento de cabeza si estábamos distantes en el andén o vagón del metro, cada uno a su bola. Nunca llegamos a mantener una conversación, pero nuestro conocimiento era íntimo, clandestino en la distancia, con el conocimiento corporal que da el voyerismo mutuo. Ella observaba mi balcón desde su ventanal a ciertas horas, cuando intuía que podía verme, al acostarme o levantarme. Subía a la azotea del edificio para observar desde allí mis movimientos en el baño. La situación me excitaba, era agradable mostrar ante ella mi desnudez con total naturalidad, ducharme sin ocultar nada, mostrar mi erección matinal ante sus ojos o masturbarme frente a ella.
Por mi parte observe en múltiples ocasiones como al entrar en la casa pasaba al dormitorio y se desnudaba completamente. Ella era consciente de que le estaba mirando y se recreaba paseando por la habitación, acariciándose el cuerpo. Era una mujer de unos 45 años, de aspecto agradable, son unos pechos medianos y un pubis muy poblado. Su culo era grande, sus piernas largas y un poco gruesas. Lamenté no haber intimado verbalmente, hubiéramos terminado en la cama. Imaginaba el sexo con ella, tomarla por detrás teniendo ante mi su hermoso culo. Andaba desnuda por la casa. Cenaba en el saloncito, sentada en el sofá viendo la tele. A veces vi como se masturbaba mirando a mi balcón. Utilizaba sus dedos y era lenta. Cuando alcanzaba el orgasmo se retorcía de placer. Entonces comenzaba yo. Ella miraba atentamente mientras se acariciaba los pechos y cuando veía mi orgasmo se ponía tensa, separando las piernas, como invitando a entrar en su sexo.
Los sábados por la mañana aprovechábamos para limpiar cada uno su piso en condiciones. Ella con un picardías transparente se movía por la casa. Yo casi siempre desnudo realizaba las tareas pendientes de la semana. Al finalizar entraba al baño para afeitarme y ducharme. Ella aprovechaba el momento para subir a la azotea a tender su colada. Desde allí observaba todos mis movimientos. En ocasiones, ante su mirada, me acariciaba el pene hasta ponerlo erecto y me masturbaba en la ducha. Ella no perdía detalle. Bajaba al piso y quitándose la poca ropa se excitaba mirando hacia mi balcón. Esos días utilizaba un consolador para follarse frenéticamente.
Un día apareció en su piso acompañada de un chaval joven. Pensé que era alguien de su familia, un sobrino o algo así. El chaval no aparentaba más de 19 o 20 años. Ella observó que estaba en mi balcón, mirando. Por señas, y sin que el muchacho se diera cuenta, me indicó que apagase la luz. Entendí y así lo hice. Seguí observando con la luz apagada y ella lo sabía.
Sentado en el sofá el adolescente encendió el televisor. Ella entró en su dormitorio y se desnudó. Salió hacia el baño y el muchacho la miró sorprendido. Al regresar al saloncito apagó el televisor y le dijo algo. Él se levantó y ella le abrazó. Estaba aturdido el pobre chaval, no sabía que hacer con las manos, donde tocar. Comenzó a desnudarle y el se dejaba hacer. Tenía aspecto de niño, joven pero aniñado, con un pene tieso, duro como una piedra, mirando hacia arriba. De la mano le llevó al dormitorio. Agarró la polla del muchacho y se la metió en la boca. A los pocos segundos la sacó y escupió todo el semen en un clinex. El chaval se había corrido de inmediato. Posiblemente fuera la primera vez que experimentó una mamada, pero su polla seguía erecta. Le tumbó sobre la cama y se puso encima, introduciendo la polla del chaval en su vagina. Cabalgó con suavidad y pude ver el rostro del chico en cada orgasmo. Conté tres y otros tantos de ella.
Cuando se dio por satisfecha se tumbó de espaldas. El chaval acariciaba su cuerpo, su culo, sus piernas. Restregó su pene fláccido sobre el hermoso culo de la mujer. Pronto se puso duro y siguió restregando. Ella parecía como adormilada. El chaval se montó sobre sus muslos y se hizo una paja sobre el culo. El chorro de semen saltó a la espalda de la mujer. Lo sintió y un ligero estremecimiento le hizo incorporarse. Dándose la vuelta invitó al joven a follar. El chico no tenía experiencia y el pene se salía ante sus envites. Ella le agarro entre sus muslos y llevó la voz cantante, dando la impresión de que el chaval era un simple muñeco al que se estaba follando. Cuando se corrieron le hizo incorporarse y llevo la cabeza del muchacho hasta su poblado coño. El chaval comenzó a comérselo y ella a retorcerse de gusto.
No salía de mi asombro, esa mujer quería jovencitos para follar, chavales que pueden correrse una y otra vez a su edad. Mi estado era de excitación total.
Después de un pequeño descanso el chaval miró el reloj de la mesilla. Se levantó rápido y fue al baño. Se duchó y salió para vestirse, ella comenzó a besarle. El chaval insinuaba que era tarde mirando al reloj, pero la excitación era visible de nuevo. Ella se sentó en el suelo y, agarrando la polla del chico, comenzó a masturbarle, mientras con la otra mano le acariciaba los testículos. El chaval se corrió salpicándole la cara con el semen. Limpió el pene del muchacho. Éste se vistió y despidiéndose con un beso marchó de la casa. El llegar al portal comenzó a correr hacia la entrada del metro. La mujer se duchó. Al finalizar me hizo señas. Encendí la luz y observó mi estado de excitación. Comencé a masturbarme y ella hizo lo mismo.
El tema de los chicos jóvenes se repitió varias veces más, siempre eran los mismos, tres chavales de edades comprendidas entre los 19 a 20 años.
Cuando marché de la ciudad, al finalizar la mudanza, encontré una nota en mi buzón:
"Lástima que te ausentes del piso. Soy bisexual y tengo tres chicas, tres monadas que te gustaría compartir conmigo. Tú te lo pierdes. Por cierto, ¿sabes una cosa?, me gusta tu polla y como te masturbas. Perderé la ocasión de verte follar con una de mis chicas y de ver como te masturban".
La de ocasiones que uno ha podido desperdiciar. Ya no quedan vecinas así, tan desprendidas, ¿verdad?

3 comentarios

rmw -

preciosa pagina superexcitante supersexy

Anónimo -

ta weeenOOO filo amil

israel -

esta muy buena esta pagina y las imagenes la voy a visitar mas seguido