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EL PROBADOR

040717_capoute.gifEntré en la tienda, un local grande con ropa de ambos sexos. Había localizado unos pantalones de verano que me gustaban y quise probármelos. La dependienta, una chica muy joven me mostró unos cuantos de mi talla y una camisa de tejido fresco, indicándome el camino de los probadores. Al final del pasillo estaba uno libre, bueno estaban la mayoría, pero no llevaba ropa interior y preferí el último. La muchacha se quedó en el pasillo, enfrente del probador. Me desnudé. La cortinilla del probador estaba semi abierta y por el espejo pude ver a la joven observando sin ningún pudor mi desnudez. Aquella situación provocó una excitación en mi sexo y el miembro comenzó a adquirir tamaño. Me di la vuelta, poniéndome de frente a la cortinilla. La dependiente miró mi polla tiesa, a punto de caramelo. Metió una de sus manos por su minifalda y comenzó a acariciarse el clítoris. En su rostro se notaba la excitación. Yo, impasible continué delante de ella. Le indiqué que se acercara. Llevé su mano a mi polla, la agarró y frotó suavemente mientras el chorro de semen saltaba sobre su blusa. Se arrodilló y metió la polla en su boca. Me corrí de nuevo. Después, incorporándose salió del pasillo de probadores a toda prisa. En el probador de enfrente una mujer de unos 50 años nos estuvo observando por la abertura de la cortina. Mirándome sin parar mientras trataba de limpiar el resto de semen son un clinex. Mi polla seguía dura, sonreí y me masturbé delante de ella. La mujer cruzó sus muslos, estaba excitada. Terminé corriéndome de nuevo. Me vestí deprisa y fui a su probador: “Deseo follar con vd.”, ella sorprendida me indicó que le esperase a la salida de a tienda. En la caja me atendió la dependienta del probador. Pagué la compra de los pantalones con la visa. Mientras ella pasaba la tarjeta anoté en un pequeño papel mi dirección y teléfono. La dependienta metió el trozo de papel en el bolsillo de su falda. Salí de la tienda. Todo había sucedido muy deprisa, furtivamente.
En la entrada esperé a la mujer del probador. Salió a los pocos minutos. Caminamos por la acera sin cruzar palabra. Llegamos al portal de mi apartamento, abrí la puerta y le invité a pasar. Me miró ante la duda de usar el ascensor o la escalera de subida. Con la mano le indiqué la escalera. Detrás de ella pude observar su hermoso trasero. Metí la mano por la abertura de su falda y toqué sus muslos, ella se volvió sonriendo y parándose en el rellano permitió que mi mano alcanzase su sexo. Estaba húmedo. Llegamos al piso, entramos en el apartamento y comencé a desnudarla. Ella se mostraba pasiva.
Nos metimos en la ducha. Su cuerpo era el de una mujer rellenita pero de bonitas formas, no muy alta y con pechos de tamaño medio. Su sexo muy poblado de fácil excitación. Su culo invitaba a tomarla por detrás, sus piernas estaban bien moldeadas. Era una mujer perfecta para disfrutar del sexo, insatisfecha según me contó después, harta de matrimonio y de hijos.
Una vez en la cama levanté sus piernas sobre mis hombros, dejando al descubierto una jugosa vagina que invitaba a la penetración. Entré a fondo y follé durante largo rato. Ella dejaba hacer, moviendo rítmicamente su pelvis, corriéndose una y otra vez, saciando su insatisfecho deseo. Era una mujer multiorgásmica. Se agarraba los pechos, mordía sus labios y gemía sin parar. Mis tres orgasmos anteriores retrasaron este último. Me corrí en uno de sus orgasmos y seguí follándola hasta que la polla comenzó a ponerse algo fláccida.
Ella miró el pene y lo limpió. Después se lo metió en la boca, intentando ponerlo duro otra vez. Era agradable su forma de hacer, pero yo no estaba para más polvos. Charlamos un buen rato, de todo un poco. Vivía cerca, en el mismo barrio. Anotamos nuestros teléfonos y quedamos en llamarnos para el fin de semana. Ella lo solía pasar sola. Su marido por el puto fútbol y sus hijos por las acampadas con los amigos. El día no había terminado y las sorpresas seguían........
A las nueve de la tarde sonó el teléfono. Era la dependienta de la tienda de ropa, quería saber si podía venir a mi apartamento. Me comentó que estaba muy excitada y no podía masturbarse en la tienda, tampoco deseaba esperar a llegar a su casa, algo lejos, por lo cual decidimos vernos en la mía. En menos de diez minutos llamó al portal. No estaba vestido, me sentía cómodo y así la recibí ante su cara de sorpresa. Estaba nerviosa, muy excitada. Se notaba en su expresión y en sus ojos verdes. Me contó que necesitaba follar, que hacía mucho tiempo que no sentía una polla dentro y lo necesitaba, que no tenía con quien hacerlo, que su novio la engañaba con una amiga y lo habían dejado, que....... rompió a llorar. Era de aspecto frágil, de pequeña estatura, parecía una adolescente y no tendría más de 18 o 19 años. Delgada pero con bonita figura a pesar de su estatura. La abracé tratando de tranquilizarla. La besé en la boca, con ternura, despacio. Comencé a desnudarla. Sus pechos, pequeños y respingones tenían forma de pera, con sus pezones excitados apuntando como dos pitones. Su piel hipersensible al tacto de mis manos. Su vientre liso, su pelvis perfecta, con un frondoso sexo, cosa que me extrañó a su edad, cuando la mayoría de las jóvenes se depilan dejando un pequeño rastro de vello. Su bonito trasero, proporcionado con su estatura y cuerpo, sus piernas.......
Se tumbó sobre la mesa del salón. Separé sus piernas y pude ver un clítoris sonrosado y tieso, una vagina con la abertura pequeña, estrecha para mí, dudaba de poder penetrarla. Ante mi extrañeza me comentó que había sido follada sólo dos veces. Busqué un preservativo y colocándomelo en mi pene semierecto intenté penetrar su vagina, sólo por curiosidad, realmente no sentía deseos de follarla en esos momentos. No pude, la vagina tenía una abertura demasiado estrecha y me producía dolor. “¡Fóllame, por favor.... fóllame!!!”. Introduje uno de mis dedos despacio, masajeando su punto “g”. Eso la excito totalmente y aproveché para acariciar su cuerpo, sus pechos pequeños, chupar sus pezones. Ella se retorcía y casi gritaba. Sus orgasmos eran muy escandalosos. Conseguí que se corriera cuatro veces, una tras otra. Aquello causó la excitación total de mi pene. Bajó de la mesa y de rodillas metió la polla en su boca, agarrándome el culo con sus dos manos. Así me la follé, notando como entraba el miembro por completo, saliendo y entrando. Ella no sentía ningún reparo y gemía. El chorro de semen no podía ser muy grande después de todas las corridas de la tarde, pero sentí como salía dentro de su boca..... un orgasmo lento y algo doloroso por la sensibilidad del pene. Fuimos al baño y nos duchamos. Su cuerpo era casi el de una niña, pero me demostró que había cumplido los 18 seis meses antes. Eso me tranquilizó. También me comentó que una de sus compañeras tuvo una aventura similar a la nuestra en los probadores de la tienda y quería conocerme. Quedamos en vernos durante la semana. Se vistió apresuradamente y salió del apartamento.
La tarde había sido productiva en exceso y estaba rendido, sorprendido por la experiencia y con deseos de repetirla.

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Autor: sirena

gracias por los comentarios en mi blog... no soy ninguna experta, pero me gusta vivir las cosas con intensidad... como tú.

Fecha: 08/05/2005 15:55.


gravatar.comAutor: Oskar

Damm es algo como quisiera que me pasara eso Ami ...:)

Fecha: 13/09/2009 19:37.


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